Un circulo de reflexión entre comunidades locales, migrantes e indígenas en Puerto Carreño, Vichada

Un circulo de reflexión entre comunidades locales, migrantes e indígenas en Puerto Carreño, Vichada

Junto a comunidades indígenas binacionales, comunidades locales y población migrante, realizamos el Laboratorio Comunitario de Respuesta Cívica en Puerto Carreño, Vichada.
 
Descubrimos juntas y juntos oportunidades, riesgos, peticiones y recomendaciones de autocuidado entre comunidades que transitan y residen en el Vichada.
 
La jornada dio inicio con una dinámica participativa en la que se utilizó un estambre de lana para tejer una red simbólica entre todas las personas presentes. Al pasar el hilo, cada participante compartió tres elementos: su nombre, el lugar y país del que proviene (ya sea Venezuela o Colombia), así como un lugar o alimento que le genera conexión y pertenencia. A partir de este ejercicio, se abrió la reflexión sobre la xenofobia y la aporofobia, destacando que estas actitudes no tienen cabida en el territorio de Vichada, pues todas y todos conformamos una sola comunidad: las fronteras administrativas no deben traducirse en divisiones entre quienes habitan y construyen juntos este espacio. Entre los lugares, alimentos y referencias que surgieron durante el intercambio se encuentran: Casuarito; Plato cocuma con mañoco de moriche; Cerro de la Bandera, Vichada; Chivo asado con wusascaca; Cubiro; y la preocupación por la falta de agua en Piedra Cutoyo. Estos elementos permitieron conectar la identidad personal con la geografía, la cultura y la vida cotidiana del territorio. Esta actividad permitió comprender que la pertenencia no se limita a un origen nacional, sino que se nutre de los vínculos que se comparten, los saberes que se intercambian y los territorios que se habitan. La red tejida con el estambre se convirtió en metáfora: cada hilo representa una persona, pero su fuerza radica en que forman un todo. Reconocer la comida, el paisaje y las vivencias del otro es también reconocerse a sí mismo. Así, se desmonta la idea de que lo diferente es una amenaza, y se descubre que, en la diversidad, la comunidad se hace más fuerte. La xenofobia y la aporofobia, en este sentido, no son inherentes al territorio, sino construcciones que pueden transformarse desde el encuentro, el conocimiento mutuo y la solidaridad. La convivencia no es algo que se da por hecho, sino algo que se teje cada día, eligiendo reconocernos como parte de un mismo tejido.

Actividad: Identificando nuestro espacio cívico

Como segundo momento, se realizó una aproximación al concepto de espacio cívico, partiendo de los conocimientos, experiencias y percepciones de las personas participantes. Se explicó que el espacio cívico comprende los diferentes escenarios en los que las personas, comunidades y organizaciones pueden participar, expresar sus opiniones, organizarse, incidir en las decisiones que afectan sus territorios y desarrollar acciones colectivas. La conversación permitió trasladar este concepto desde una perspectiva general hacia la realidad concreta del territorio de Vichada. Se dialogó sobre los espacios en los que se participa, se organizan y se ejerce incidencia, reconociendo que el territorio constituye el elemento central del espacio cívico. En este sentido, el accionar de los liderazgos del territorio tiene un impacto decisivo en la atención de problemáticas fundamentales: el acompañamiento a las infancias y las adolescencias, el cuidado ambiental, el reconocimiento de los saberes ancestrales y la valoración de las cosmovisiones. Las personas participantes compartieron experiencias vinculadas a sus procesos organizativos y a las distintas formas en que se relacionan con el territorio, evidenciando que su participación está estrechamente ligada al conocimiento de los espacios que habitan, recorren, protegen y resignifican. El espacio cívico no se reduce a instituciones o reuniones, sino que se expande por los ríos, los caminos, las comunidades y los lugares donde se cuida la vida. En Vichada, el territorio es el escenario donde se ejerce la ciudadanía: acompañar a la niñez, proteger la naturaleza y mantener vivos los saberes ancestrales son también formas de participar. No hay separación entre el bienestar del entorno y el bienestar de la comunidad; por ello, fortalecer el espacio cívico implica cuidar el territorio y, a la vez, fortalecer la voz de quienes lo conocen y lo defienden. Cada acción que protege la tierra, que educa o que escucha los saberes ancestrales, contribuye a que el espacio cívico sea más amplio.

 

Material producido con el apoyo del Fondo de Acción Sostenible, en el marco del Conectar, Defender y Actuar, implementado por Hivos y financiado por NORAD.
 
Seguimos tejiendo redes de protección y respuesta cívica en los territorios.
 
Escribió para Cambio Sostenible,
 
Yessenia Moreno Giraldo
Trabajadora Social.