
¿Quién cuida los proyectos de vida de la niñez?
Colombia experimenta una emergencia silenciosa y continuada de trata de personas con fines de explotación sexual. El reporte global de la UNODC indica que, el 62% de las víctimas de trata de personas en Colombia son explotadas sexualmente, señala que el trabajo forzado es la principal finalidad de la trata en el mundo, en contraste con lo que ocurre en el país. Un informe del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), señala que las víctimas menores de explotación sexual comercial en el país, corresponde 85% a casos de niñas y adolescentes mujeres.
El Centro de Conocimiento del Centro de Internet Seguro-Viguías, señala que en Colombia las principales formas de operación de los agresores de menores para obtener este tipo de contenidos:
1. Los entornos digitales vulnerables, como redes sociales, video chats, videojuegos en línea y servicios de transmisión en vivo.
2. Practicar el “Capping”: convencer a menores de llevar a cabo actividades sexuales en plataformas de video chat mientras son grabados en secreto.
3. Crear perfiles falsos en redes sociales para contactarse con menores en línea, actuando como personas cercanas a la víctima, con el propósito de ganarse su confianza.
4. Compartir contenido sexual explícito: una vez se han ganado la confianza de los menores, los agresores hablan sobre sus experiencias y fantasías sexuales, les envían contenido sexual explícito y les piden fotos o videos sexuales y/o sexualizados.
5. Amenazar con compartir el material sexual autogenerado por niñas, niños o adolescentes, les piden a cambio compartirles más contenido de sí mismos (sextorsión).
¿Y el reclutamiento forzado?
El reclutamiento con fines de uso y utilización en el marco del conflicto armado continúa aumentando, amenazando con los planes de vida individuales, familiares y colectivos de los territorios rurales, indígenas y campesinos. Según INDEPAZ (2026) En los pueblos indígenas Nasa, Misak y Eperara Siapidara, el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes no es comprendido únicamente como una violación individual de derechos, sino como una ruptura profunda del equilibrio espiritual, cultural y territorial. El daño espiritual derivado del reclutamiento se manifiesta en el desequilibrio comunitario, la interrupción de la transmisión intergeneracional de saberes y la erosión de la lengua y la memoria colectiva.
¿Entonces es más seguro para la niñez los cascos urbanos y las ciudades?
No, el panorama de reclutamiento urbano de niñas, niños y adolescentes se ve acelerado ante la inmersión de los más pequeños en entornos digitales y el poco acompañamiento de sus cuidadores de sus dinámicas cotidianas. El año 2025 cerró con al menos 257 NNA reclutados, según reportes de la Defensoría del Pueblo. Si bien las motivaciones de reclutar son distintas entre lo rural y urbano y los grupos delictivos son diferentes, el fin principal es propiciar una dominación individual del joven, entrenarlo para actividades ilícitas, aprovecharse de su edad para cometer delitos y su forma de tratamiento diferencial ante la justicia y extorsionar a familiares por su devolución.
¿Quién es el responsable?
Una pregunta difícil de responder, pues señalar responsables antes de asumir la carga de responsabilidad del proyecto de vida de un menor reduce las cargas entre padres/cuidadores y autoridades/entes del Estado. La respuesta más concordante sería que no es un único responsable y que se debe garantizar de forma conjunta entre padres/cuidadores un acompañamiento constante de las actividades de las niñas, niños y adolescentes a su cuidado, unas autoridades que aseguren condiciones de seguridad, que promuevan la educación para la prevención de riesgos y un Estado presente, restableciendo derechos y acompañando familias ante cualquier sospecha o alarma de captación del o de la menor.
Ya no es solo identificar donde y con quienes frecuentan las NNA en su territorio, sino con quien se comunican en la internet. Los riesgos aumentan en tanto no los identifiquemos, es una tarea diaria, y de mucha atención
Nuestra invitación
Desde la Corporación Cambio Sostenible estamos del lado de la familia, de los derechos de las NNA, y de fomentar la planeación segura de proyectos de vida, es por esto que desde nuestros proyectos y programas seguiremos fortaleciendo los espacios de comunicación, orientación y educación familiar, educativa y comunitaria para que nuestros espacios sean seguros y libres de violencias.
Muy pronto en nuestro Comité Familias por los Derechos, esperamos co-crear estrategias de trabajo digital para navegar de forma segura junto a nuestras NNA.
Escribió para Cambio Sostenible.
Laura Daniela Guzmán
Coordinadora de Género e Inclusión Social.
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