
Voces que defienden el territorio, la vida y los derechos colectivos
En Nariño, el Laboratorio de Respuesta Cívica logró reunir las voces de líderes, lideresas, organizaciones y comunidades provenientes de distintos territorios, entre ellos Ipiales, Pupiales, Los Pastos y diversas zonas veredales. Esta diversidad territorial enriqueció la conversación y permitió reconocer que las formas de participación, organización y defensa del territorio adquieren matices particulares según las realidades, historias y necesidades de cada comunidad. Más que un encuentro, el espacio se convirtió en una oportunidad para congregar experiencias y visiones diversas alrededor de una preocupación común: la defensa de los derechos colectivos y de las condiciones que hacen posible la vida en los territorios.
Durante la jornada, las y los participantes reflexionaron sobre el significado del espacio cívico, llevándolo a sus realidades y reconociendo que este se construye cotidianamente a través de las mingas, las organizaciones comunitarias, las asambleas, los encuentros entre comunidades y las distintas acciones colectivas que permiten incidir en las decisiones que afectan sus territorios. Desde esta perspectiva, se resaltó que participar no se limita a ocupar un espacio institucional; implica organizarse, ejercer la voz, defender los derechos y fortalecer las capacidades comunitarias para proteger aquello que sostiene la vida.
Uno de los principales elementos del encuentro fue el reconocimiento del territorio como un espacio de derechos colectivos, que trasciende su dimensión geográfica para comprenderlo como un lugar de memoria, identidad, cultura y autonomía. Para las comunidades participantes, la defensa del territorio está estrechamente vinculada con la protección de la naturaleza y de quienes la defienden. Así, hablar de espacio cívico significa también reivindicar el derecho de las comunidades y lideres/as a incidir en las decisiones sobre sus territorios y a ser protegidos mientras hacen frente a las acciones que puedan afectar sus formas de vida.
La diversidad de voces congregadas permitió, además, poner en común desafíos que, aunque se expresan de manera diferente para cada actor, comparten preocupaciones como la contaminación ambiental, la falta de apoyo y reconocimiento a las organizaciones y los riesgos que enfrentan quienes ejercen liderazgos sociales y ambientales. Y aunque existen desafíos, se hace hincapié en reconocer las capacidades que existen en las propias comunidades, en dónde la formación, el trabajo colectivo y la preservación de los saberes ancestrales fueron identificados como herramientas fundamentales para continuar fortaleciendo un espacio cívico que garantice condiciones adecuadas para la participación en el territorio Nariñense, especialmente para quienes conservan el ambiente, la cultura y el territorio.
Por tanto, resuena la voz de la líder Liliana Ibara que recoge la fuerza y el compromiso de quienes, desde sus territorios, sostienen los procesos comunitarios: “Un líder nunca queda en el suelo, un líder enfrenta, saca la cara por su territorio y está presente y esa es nuestra estrategia, seguir trabajando desde el corazón por lo que amamos”. Esta expresión condensa el espíritu de la Corporación Cambio Sostenible sobre el Espacio cívico, entendiendo que la resistencia, el cuidado y defensa de los derechos y el territorio también significa permanecer, organizarse, levantar la voz y seguir construyendo colectivamente. Es así como Nariño fue la viva muestra que cuando las comunidades se encuentran y reconocen el valor de sus saberes, sus liderazgos y sus derechos, fortalecen su capacidad
Este contenido fue producido con el apoyo del Fondo de Acción Sostenible, implementado por Hivos y financiado por NORAD.
Escribió para Cambio Sostenible,
Yessenia Moreno Giraldo
Trabajadora Social
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